El queso en el embarazo

La alimentación durante el embarazo constituye un factor de vital importancia para la correcta formación y crecimiento del feto.
Durante el tercer trimestre de gestación se depositan en el esqueleto fetal de 200 a 300 mg de calcio por día; si la dieta de la embarazada no provee suficiente calcio para el desarrollo fetal, su crecimiento podría verse afectado negativamente o, de lo contrario, el calcio se podría liberar del esqueleto materno.
El queso es un elemento determinante en la dieta de toda gestante ya que, además de todos los componentes de la leche, conlleva un incremento de determinados oligoelementos, especialmente el calcio, que constituye un mineral de capital importancia en muchos aspectos del desarrollo del feto y del crecimiento posterior del niño que mama.
Debido a momentos de cierta inapetencia por parte de la gestante, los médicos recomiendan la incorporación del queso en la dieta, ya que aporta sustancias energéticas y calcio, muy importantes en esos primeros meses de gestación.
Una buena medida es incorporar a la dieta de una embarazada, así como a la de una madre que lacta, una ración de queso de 150 g diarios, repartidos en dos tomas. Con ello, los expertos señalan que se sufragan las necesidades de calcio, vitamina D y otros factores nutritivos.
A todo ello, podemos unirle que existen determinados quesos a los que se añaden ácidos grasos Omega 3 para aportarles valores nutricionales adicionales con efectos beneficiosos sobre el embarazo y sobre el feto recién nacido.